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El Helicoide: La promesa comercial de los 50 que se convirtió en el centro de torturas más temido de Venezuela

El Helicoide: De ícono modernista a la «peor prisión» de Venezuela

En el paisaje de Caracas destaca una estructura inconfundible, una espiral de concreto que, lejos de representar el progreso para el que fue diseñada, se ha convertido en el símbolo más oscuro de la represión en Venezuela. Se trata de El Helicoide, una edificación que todo venezolano conoce, no por su arquitectura vanguardista, sino por el terror que habita entre sus muros .

El sueño frustrado de los años 50

Originalmente, El Helicoide fue concebido con un propósito diametralmente opuesto a su uso actual. En la década de 1950, bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el edificio fue diseñado como un moderno centro comercial de forma helicoidal. Eran tiempos de bonanza petrolera y frenesí económico, y esta estructura modernista pretendía ser un lugar de ocio y lujo para los habitantes de la capital. Sin embargo, el proyecto nunca se terminó y la promesa de modernidad quedó abandonada durante décadas .

La transformación en sede del terror

El abandono cesó en 1984, cuando el Estado comenzó a utilizar la estructura para albergar instituciones gubernamentales. No obstante, el cambio definitivo ocurrió en 2010, bajo el gobierno de Hugo Chávez. Fue entonces cuando se creó el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), bajo la dirección de Miguel Rodríguez Torres, y se le adjudicó El Helicoide como sede administrativa. Lo que comenzó como un depósito de archivos y oficinas de inteligencia, pronto derivó en una prisión contra la disidencia política .

Tras la muerte de Chávez, la situación se agravó drásticamente. A partir de 2014, con Nicolás Maduro en el poder, El Helicoide pasó de ser una cárcel política a un «centro de torturas institucionalizado». Su diseño de rampas y sótanos, ideado para el tránsito de vehículos y compradores, hoy facilita el aislamiento total y el control sobre los reclusos, quienes pueden pasar semanas o meses sin contacto con el exterior ni visitas familiares .

Hacinamiento y condiciones infrahumanas

Informes de organismos internacionales como la Misión de la ONU, Human Rights Watch y Foro Penal han documentado el horror cotidiano dentro de la prisión. Las condiciones de reclusión constituyen en sí mismas una forma de maltrato. Los detenidos son confinados en celdas, muchas veces de menos de dos metros cuadrados por persona, sin ventilación adecuada ni luz natural.

El ambiente descrito es dantesco: celdas fétidas y húmedas, infestadas de insectos y roedores. El acceso al agua potable es un lujo racionado y la alimentación es precaria, basándose en porciones insuficientes de arroz y lentejas, a menudo contaminadas por la falta de higiene .

Torturas sistematizadas: «El Helicóptero» y la electricidad

Más allá de las condiciones insalubres, lo que distingue a El Helicoide es la práctica sistemática de torturas «medievales». Los testimonios recopilados hablan de descargas eléctricas aplicadas en encías y genitales, asfixia con bolsas de plástico, violencia sexual y golpizas brutales que dejan cicatrices permanentes .

Entre los métodos más crueles se menciona «el helicóptero», una técnica de suspensión forzada de las extremidades que disloca rodillas y hombros. El objetivo es claro: quebrar la voluntad de opositores, periodistas y defensores de derechos humanos, quienes a menudo son encerrados sin el debido proceso .

El testimonio de Víctor Navarro

Las historias de El Helicoide tienen rostro. Víctor Navarro, un periodista y educador social, fue detenido cuando tenía solo 22 años. Su relato a medios internacionales estremece: un agente del SEBIN le introdujo una pistola cargada en la boca, presionando el cañón contra su paladar mientras le exigía delatar a un compañero. Víctor, entre lágrimas, fue obligado a disculparse con su torturador. Pasó cinco meses en esa prisión sin ver la luz del sol, un ejemplo de cómo cualquier ciudadano, incluso sin militancia política activa, puede caer en las garras de este sistema represivo .

Fuente Original: Basado en el reportaje de Rodrigo Isasi Arce para The Objective y La Patilla .

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