La inteligencia artificial invade la campaña presidencial de Colombia
La inteligencia artificial invade la campaña presidencial de Colombia
La campaña presidencial de Colombia se convirtió en un experimento político donde la inteligencia artificial dejó de ser una novedad técnica para transformarse en una herramienta de propaganda, humor y disputa por la atención pública. En lugar de discursos largos o piezas tradicionales, varios candidatos apostaron por videos virales generados con IA, con tigres, frutas, gatos y personajes fantásticos como protagonistas de mensajes pensados para circular rápido en redes sociales.
Videos virales para ganar emoción
El fenómeno no se limita a una sola campaña. Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia, Sergio Fajardo, Mauricio Lizcano e Iván Cepeda han usado formatos sintéticos que mezclan sátira, narrativa visual y referencias culturales populares. En esos contenidos, los aspirantes aparecen convertidos en animales, figuras de fantasía o protagonistas de “frutinovelas”, una estética que busca generar identificación emocional más que explicar propuestas de gobierno.
Una campaña más barata y más rápida
Uno de los factores que explica esta expansión es el costo. Los videos con IA son mucho más baratos de producir que la propaganda audiovisual tradicional, lo que los vuelve accesibles incluso para candidaturas con menos recursos. Esa ventaja técnica cambió la lógica de la campaña: ahora la pelea no es solo por presentar ideas, sino por producir piezas que se vuelvan virales y mantengan visible a cada aspirante en un ecosistema saturado de contenido.
Riesgo de desinformación
Aunque muchos de estos materiales son caricaturas evidentes y no buscan pasar por reales, el debate sobre la desinformación sigue abierto. Expertos citados en las coberturas advierten que el mayor riesgo todavía podría venir del audio sintético y no del video, porque los deepfakes más realistas podrían aparecer más adelante. Por ahora, la IA en Colombia ha funcionado sobre todo como una máquina de emociones, estereotipos y fantasías electorales, más que como un mecanismo de engaño masivo.
Fuente: DiarioBitcoin, EL PAÍS y EFE.
