“No creo ser un héroe”: el niño que nadó 4 horas en mar abierto para salvar a su madre y sus hermanos en Australia
Un día de playa que se convirtió en odisea en alta mar
Lo que debía ser una jornada familiar de diversión en el mar terminó convirtiéndose en una odisea de 10 horas para una madre y sus tres hijos frente a la costa suroeste de Australia. En Geographe Bay, cerca de la localidad turística de Quindalup, el fuerte viento y las corrientes arrastraron mar adentro el kayak y las tablas de paddle surf que usaban, dejándolos sin posibilidad de regresar por sus propios medios.
En medio del caos y el creciente oleaje, el mayor de los niños, Austin Applebee, de 13 años, tomó una decisión que cambiaría el destino de todos: separarse del grupo y nadar hacia la costa para buscar ayuda, aun sin saber si su madre, Joanne, y sus hermanos Beau (12) y Grace (8) lograrían sobrevivir hasta que llegara el rescate.
Cuatro horas de nado “sobrehumano” contra el cansancio y las olas
Según el relato de los equipos de salvamento, Austin inició el regreso en un kayak, pero la pequeña embarcación comenzó a llenarse de agua y terminó por volcarse. Sin más alternativa, el adolescente decidió seguir a nado el resto del trayecto hacia tierra firme.
Los rescatistas calculan que el joven recorrió unos 4 kilómetros (2,5 millas) durante aproximadamente cuatro horas, en medio de olas “enormes” y con la luz del día desvaneciéndose. Al principio avanzó con chaleco salvavidas, pero, según contó luego a la cadena ABC australiana, decidió quitárselo al sentir que le impedía progresar:
“Nadó las primeras dos horas con el chaleco puesto, pero después pensó que no iba a lograrlo así y lo dejó atrás para seguir nadando”, relató uno de los jefes de rescate, que calificó el esfuerzo de “sobrehumano”.
Austin alternó estilos —crol, braza y braza de supervivencia— y aseguró después que apenas era consciente de su agotamiento porque en su mente solo existía una idea: “llegar a la orilla para salvar a mi familia”.
Cuando finalmente tocó tierra, ya cerca del anochecer, el adolescente logró encontrar un teléfono, alertó a los servicios de emergencia y se desplomó de cansancio. Su llamada activó una operación de búsqueda multiagencia que involucró helicópteros y embarcaciones de rescate.
La angustia de la madre y el rescate a 14 kilómetros de la costa
Mientras su hijo mayor luchaba contra las corrientes, Joanne se mantenía a flote junto a Beau y Grace aferrados a una de las tablas de paddle surf que había quedado en pie. Sin comida ni agua, con chalecos salvavidas pero expuestos al frío y al oleaje, la madre confesó que el paso de las horas la hacía dudar de su decisión de enviar a Austin a pedir ayuda:
“Pensé que tal vez no lo había logrado. Me preguntaba si había tomado la decisión equivocada”, contó.
La familia llegó a estar a 14 kilómetros de la costa, en plena noche y con el cuerpo entumecido por el frío. Fue recién alrededor de las 8:30 p.m. cuando un helicóptero de rescate localizó a la madre y sus dos hijos, que seguían abrazados a la tabla. Minutos después, una embarcación de salvamento los recogió y los trasladó a tierra, donde recibieron atención médica por hipotermia y agotamiento extremo.
Las autoridades australianas destacaron el papel de los chalecos salvavidas y la calma de la madre, pero subrayaron que la determinación de Austin fue decisiva:
“Su valentía y resistencia salvaron la vida de su madre y sus hermanos”, afirmó un inspector de la Policía de Australia Occidental.
“No creo ser un héroe”: la humildad del adolescente
Pese a los elogios de rescatistas y medios internacionales, Austin se resiste a verse como un protagonista extraordinario. En declaraciones recogidas por la BBC, el joven aseguró:
“No me considero un héroe, solo hice lo que tenía que hacer”.
Después del rescate, lejos de centrarse en su hazaña, el adolescente dijo que lo más importante para él fue volver a ver a su madre y a sus hermanos sanos y salvos. La familia, de vacaciones en la zona, reconoce que el día que empezó como una salida de playa divertida terminó siendo una experiencia límite que no olvidarán jamás.
Organismos de rescate aprovecharon el caso para recordar que las condiciones del mar pueden cambiar rápidamente y que es fundamental usar chalecos, no alejarse demasiado de la costa y estar atentos a las corrientes antes de practicar deportes acuáticos.
La historia de Austin Applebee, sin embargo, trasciende la anécdota de prevención: se ha convertido en un ejemplo global de coraje adolescente, amor filial y resistencia física llevada al límite.
Fuente original: El Nacional, a partir de la crónica de BBC Mundo y testimonios de autoridades australianas.
