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El juez mantiene vivo el juicio por narcoterrorismo contra Maduro y Cilia Flores y rechaza desestimar el caso

Hellerstein se niega a cerrar el caso contra Maduro y Cilia Flores

El depuesto mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, regresaron este jueves al tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York para su segunda audiencia en el caso por narcoterrorismo y armas que enfrentan en Estados Unidos. El juez Alvin Hellerstein, de 92 años, rechazó en sala la petición de la defensa de desestimar el proceso alegando problemas para financiar a sus abogados debido al bloqueo de fondos venezolanos por sanciones. “No voy a desestimar el caso”, dijo el magistrado, si bien la decisión debe formalizarse por escrito.

Maduro, desalojado del poder en Venezuela el 3 de enero por una intervención militar estadounidense, llegó al tribunal de Manhattan sonriente y más delgado que en enero, pero se mostró nervioso durante la vista, en contraste con una Cilia Flores más inmóvil. Ambos vistieron uniformes carcelarios beige y usaron audífonos para la traducción simultánea, antes de ser devueltos en un convoy fuertemente custodiado a la prisión de máxima seguridad de Brooklyn.


La batalla por los fondos: sanciones, OFAC y derecho a defensa

Casi una hora de la audiencia se centró en el tema de la financiación de la defensa. Los abogados de Maduro habían solicitado en febrero la desestimación del caso después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro negara una licencia para pagar honorarios con fondos del Gobierno venezolano bloqueados por sanciones. La OFAC llegó a conceder la licencia el 9 de febrero, pero la revocó tres horas después, dejando a la defensa sin acceso a esos recursos.

El juez Hellerstein cuestionó la posición del Departamento de Justicia, que sostiene que, al no reconocer Estados Unidos a Maduro como presidente legítimo desde 2019, ni él ni Flores pueden esperar que se permita usar dinero de Venezuela para su defensa. La Fiscalía insiste en que, si dicen no tener recursos, se les pueden asignar abogados de oficio, mientras la defensa alega que eso vulnera su derecho de la Sexta Enmienda a un letrado de su elección. El propio Hellerstein recordó que “el derecho que aquí se ve implicado… es el derecho a contar con asistencia letrada constitucional”, por encima de tecnicismos sancionatorios.


Sanciones, seguridad nacional y dudas del juez

El debate derivó en una discusión de fondo sobre las sanciones a Venezuela. El fiscal Kyle Wirshba defendió que el bloqueo de esos pagos responde a “intereses vigentes en materia de seguridad nacional y política exterior”. Hellerstein se mostró escéptico, recordando que Washington ha flexibilizado sanciones desde la captura de Maduro y que tanto él como Flores “ya no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional” estando presos en Nueva York.

El fiscal advirtió que permitir el uso de fondos estatales “saqueados” para sufragar la defensa socavaría el propósito de las sanciones. Señaló que Maduro y Flores pueden usar su propio dinero, aunque el exmandatario asegura no disponer de recursos suficientes. Barry Pollack, principal abogado de Maduro y conocido por representar a Julian Assange, ha reiterado que podría retirarse si no hay forma de pagar sus honorarios con fondos venezolanos o si el caso no se desestima.


Cargos, posibles acusaciones adicionales y coacusados prófugos

Maduro enfrenta cuatro cargos: tres por conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína a Estados Unidos y poseer ametralladoras y artefactos destructivos, y un cuarto por posesión de ese armamento. Flores está imputada por otros cuatro delitos similares, entre conspiración para importar cocaína y posesión de armas. En su primera comparecencia, dos días después de ser capturado en enero, Maduro se declaró “no culpable” y se presentó como “prisionero de guerra”.

Antes de la audiencia, el presidente Donald Trump adelantó a periodistas que se presentarán cargos adicionales contra el exmandatario, sin detallar cuáles. Además, la Fiscalía pidió al juez que prohíba a Maduro y Flores compartir material probatorio con cuatro coacusados prófugos: Nicolás Maduro Guerra (hijo del exmandatario y diputado), el ministro del Interior Diosdado Cabello, el exministro Ramón Rodríguez Chacín y Héctor “Niño Guerrero”, presunto líder del Tren de Aragua. El Departamento de Justicia argumenta que existe un “riesgo real de violencia” y de represalias contra testigos y sus familias en Venezuela si esa información se filtra.


Un proceso largo, un juez nonagenario y la presión en la calle

La audiencia, inusualmente larga para un trámite de este tipo, refuerza la idea de que el proceso será tortuoso y prolongado; el juicio podría celebrarse dentro de uno o dos años, cuando Hellerstein tenga 94 años. Medios como The New York Times han señalado que el juez llegó a ser visto dormitando en otra vista el año pasado, lo que despierta dudas sobre su capacidad para sostener un juicio tan complejo.

Fuera del tribunal, un fuerte despliegue policial separó a opositores venezolanos —uno con una efigie de Maduro con mono naranja de prisión— de partidarios del exmandatario que exigían “Libertad para el presidente Maduro”. En X, el diputado Nicolás Maduro Guerra, prófugo para la justicia estadounidense, aseguró que su padre está “muy bien”, “con mucho ánimo” y “atleta”, mientras que Cilia Flores estaría “firme y alerta”, pese a que su abogado pidió un electrocardiograma por problemas de salud no detallados. Con la desestimación descartada y decisiones pendientes sobre fondos y pruebas, el juicio histórico contra Maduro y Flores sigue adelante.

Fuente: El País (María Antonia Sánchez-Vallejo), tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, Departamento de Justicia de EE UU.

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