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Padrino López admite “decisiones difíciles” con “inevitables consecuencias” y defiende a la FANB tras su salida del Ministerio de Defensa

Padrino López rompe el silencio tras su destitución

El exministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, habló por primera vez tras su salida del cargo y reconoció que durante su gestión tuvo que tomar “decisiones difíciles” con “inevitables consecuencias”. Padrino, quien ocupó el ministerio por más de una década, aseguró en un mensaje difundido en redes sociales que su “gran objetivo” fue evitar que el país cayera en una guerra fratricida. El mensaje llega pocos días después de que la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunciara su relevo y el nombramiento del general Gustavo González López como nuevo titular de Defensa.

Organizaciones de derechos humanos han señalado a Padrino como uno de los principales responsables de la represión de los últimos años en Venezuela, algo que él no menciona directamente en su comunicado. Sin embargo, admite que sus decisiones le valieron críticas de la oposición y señalamientos internacionales.


“Decisiones difíciles” y un objetivo: evitar una guerra

En su mensaje, Padrino enmarca sus años al frente del Ministerio de la Defensa en lo que denomina un “proceso de reconciliación” que impulsa la República. En ese contexto, afirma: “reconozco que en mis años al frente del Ministerio de la Defensa hubo decisiones difíciles de tomar con las inevitables consecuencias”. No obstante, insiste en que, según él, esas decisiones siempre se inclinaron “por la paz y la vida de los venezolanos y venezolanas”.

El exministro sostiene que, de haber caído el país en una “guerra fratricida”, el sistema democrático se habría fragmentado en una “perversa vorágine de golpes y contragolpes”, con consecuencias de anarquía, caos, desolación y anomia. Aunque no detalla cuáles fueron esas decisiones ni a qué episodios concretos se refiere, su mensaje apunta a justificar el rol de la Fuerza Armada en momentos de alta conflictividad política y social.


Defensa de la FANB como “muro de contención”

Padrino también dedica parte de su mensaje a una férrea defensa de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Asegura que la institución fue “incitada incontables veces al aventurismo y la barbarie” por sectores extremistas, pero que el Estado “se defendió con determinación” y la FANB se colocó “en primera línea, cual muro de contención”. Según su relato, esa posición convirtió a la Fuerza Armada en “víctima de ofensas, odio e infamias”.

El exministro evita mencionar a Delcy Rodríguez en su mensaje, aunque el día del anuncio de su salida le agradeció públicamente y felicitó a su sucesor, el general Gustavo González López. Pese a los cuestionamientos internacionales por violaciones de derechos humanos, Padrino presenta a la FANB como un actor que habría evitado una escalada hacia la guerra interna.


Contexto político: salida tras más de una década en Defensa

Vladimir Padrino López fue nombrado ministro de Defensa en octubre de 2014 por Nicolás Maduro, en medio de una ola de protestas masivas contra el gobierno chavista. Desde entonces, se mantuvo como figura clave del alto mando militar durante algunos de los años más convulsos de la crisis venezolana, incluyendo protestas, denuncias de represión y sanciones internacionales. Su permanencia lo convirtió en uno de los rostros más emblemáticos del vínculo entre el poder político y la Fuerza Armada.

Su salida se produjo pocos días después de la detención de Maduro y la llegada de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, en un movimiento que analistas interpretan como parte de una reconfiguración del poder militar y civil en Caracas. El nombramiento de Gustavo González López, también general con peso político, apunta a continuidad en el control militar, aunque con ajustes internos.


Señalamientos de derechos humanos y silencio sobre responsabilidades

Diversas organizaciones de derechos humanos, tanto dentro como fuera de Venezuela, han acusado a Padrino de ser uno de los responsables directos o indirectos de la represión a manifestantes y opositores durante su mandato. En informes internacionales se le vincula con cadenas de mando que habrían permitido violaciones como detenciones arbitrarias, uso excesivo de la fuerza y otras prácticas represivas.

En su reciente mensaje, el exministro no aborda esas acusaciones de forma específica ni reconoce responsabilidades concretas. Se limita a enmarcar sus acciones en la necesidad de preservar la paz y evitar una guerra civil, lo que ha generado reacciones encontradas entre quienes ven en sus palabras un intento de lavado de imagen y quienes lo interpretan como parte de una narrativa oficial de “reconciliación”.

Fuente: CNN en Español / CNN Newsource (Gonzalo Zegarra)

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